El mojón Pou de la Riba Atzeneta apareció donde nadie esperaba: junto al pou, entre restos de paella y una servilleta olvidada. En Atzeneta del Maestrat el hallazgo —y la posterior reclamación— han puesto en marcha la maquinaria de la Junta de masovers y las voces del barranco.
El suceso ocurrió el domingo durante la paella popular en el Pou de la Riba: la sobremesa se alargó, alguien fue a buscar más carajillo y al volver todos vieron la piedra nueva clavada al borde del bancal. La escena ha generado preguntas del tipo qué pasó en Pou de la Riba paella domingo Atzeneta y fotos que ya ruedan por los grupos del pueblo.
Se trata, según los que cuentan, de un mojón territorial de piedra calcárea de unos 40 centímetros, con señales de haber sido trasladado recientemente. Quien lo colocó no dejó nota, pero sí dejó migas de pan, una cáscara de llimona y al menos un testigo que dice que el mojón apareció tras la paella Pou de la Riba en hora de la siesta.
Mojón Pou de la Riba Atzeneta y el revuelo entre masovers
La Junta de masovers no tardó en actuar. Con el parte en mano y fotos sacadas por La Puri (la vecina cotilla con prismáticos), se presentó la consigna: «Junta de masovers reclama mojón alcalde Atzeneta». El escrito formal llegó al ayuntamiento con copias, firmas y el sello improvisado de la mesa de la era.
Los argumentos de la Junta mezclan historia y sentido común: reclaman que el mojón pertenece a un lindero antiguo, que aparece mencionado en apuntes viejos del archivo local y en la memoria oral de las masías. Presentaron fotos antiguas del Pou de la Riba historia y mapas dibujados en servilletas por Pietro, que tiene más historias que sentido de la orientación.
La Junta no se queda callada: protestas y exigencias
En la plaza, una protesta suave pero firme dejó claro el mensaje: «alcalde Atzeneta mojón Pou de la Riba respuesta ya» fue repetido entre vasos de birra en cacaus y bocatas de llonganices. La forma oficial de la reclamación fue un escrito entregado en registro y una nota por redes locales; la Junta advierte que, si no hay devolución, habrá movilizaciones con sillas de plástico y pancartas caseras.
El ayuntamiento, por su parte, emitió un comunicado corto y con tono de funcionario: se investigará el origen del mojón y se cotejarán documentos. Algunos vecinos interpretan el silencio inicial como estrategia; otros, como falta de ganas. Mientras tanto, circula la frase completa que muchos repiten al café: «Junta de masovers reclama mojón alcalde Atzeneta» como consigna y meme local.
El Pou de la Riba: memoria del barranco y piedra que habla
El Pou de la Riba siempre ha sido algo más que un pozo: es lugar de paellas, refugio en la tormenta y punto de encuentro de las masías. Un mojón allí puede ser un límite tangible o una pieza de museo si tiene inscripciones antiguas. Los historiadores del terruño (los que guardan los papeles en cajas y recuerdan fechas de bodas) dicen que identificar si es histórico exige mirar la pátina, la talla y comparar con fotos viejas.
«Jo vaig veure la pedra ara, i em va semblar nova, no com la de sempre. Si la volen tornar, que la tornin i que ens conviden a una altra paella per aclarir-ho», dijo La Puri, que no falla ni a la paella ni al cotilleo.
Las opciones sobre la mesa van desde la mediación hasta la restitución con ceremonia pequeña (y carajillo de cortesía). También se baraja la posibilidad de que la piedra sea reciente y sin valor histórico, en cuyo caso la discusión quedará en anécdota hasta la próxima sobremesa.
Mientras se espera la «alcalde Atzeneta mojón Pou de la Riba respuesta», el barranco sigue igual: sillas vacías al atardecer, restos de la paella y vecinos que ya planean el próximo encuentro. Y lo del mojón quedará, como tantas cosas de pueblo, entre la broma y la indignación solemne.
Cierre: si el mojón no vuelve, habrá que buscarlo en la línea de las masías o detrás del Pou, donde las piedras tienden a cambiar de sitio cuando nadie mira.
